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En 1998, Maple dirigía su propia agencia, Media Design, especializada en trabajos urgentes. Un colega le advirtió que recibiría una llamada de Nintendo, y así fue. Nintendo of America lo citó en sus oficinas sin especificarle el motivo. Una vez allí, le confesaron que necesitaban un logo para un nuevo juego: Pokémon, y que ya no tenían tiempo. Las propuestas de otras agencias habían sido rechazadas y el E3 se acercaba.
Maple, sin conocer la franquicia, fue introducido al concepto de los «Pocket Monsters». Le mostraron artículos promocionales y le explicaron que el nombre para Occidente sería Pokémon, incluyendo el detalle de la tilde en la “é”. Su misión: diseñar un logo versátil que funcionara en blanco y negro y en color, en apenas un mes.
Maple se sumergió en el poco material que tenía a mano, analizó productos y comenzó a bocetar. En dos semanas diseñó más de 30 versiones distintas, descartando la mayoría hasta quedarse con cinco. Luego, seleccionó tres para presentarlas a Nintendo.

Realizó múltiples pruebas con paletas de azules y amarillos, ajustó el tamaño y la forma de las letras, y finalmente creó una versión extra que no había mostrado antes. Era su favorita. Cuando los ejecutivos vieron ese diseño, supieron que era el indicado. “Lo tenemos. Haz que lo publiquen”, fue la respuesta.
Pese al éxito global del logo, Maple ha recibido escaso reconocimiento por su trabajo. Aun así, su paso por Nintendo continuó por unos meses, colaborando en otros proyectos como la caja de la Nintendo 64 Atomic Purple y logos para otros títulos.
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