
Code Vein II: El Soulslike más accesible y con alma de JRPG
Lo confieso: soy un fanático de los JRPG de corazón, y el género Soulslike siempre ha estado en un segundo o tercer plano para mí. Aunque disfruto de títulos como Dark Souls, no siempre es el tipo de experiencia que busco tras un día largo de trabajo. Sin embargo, cuando Bandai Namco decidió fusionar la estética anime con la jugabilidad exigente de FromSoftware en el primer título, algo hizo clic. Code Vein II llega para expandir esa fórmula, dándonos una experiencia que se siente diseñada específicamente para quienes aman las historias de amistad y sacrificios, pero no quieren renunciar a un combate técnico.
A diferencia de competidores como Nioh o Lies of P, que apuestan por un realismo oscuro, este juego mantiene su identidad visual vibrante. Es una mezcla reconfortante que sirve como el punto de entrada perfecto para los que quieren mojar los pies en las aguas profundas de los juegos de rol de acción difíciles. Aquí, el espíritu de los juegos japoneses tradicionales respira en cada rincón del mapa, recordándonos que no todo tiene que ser sombrío para ser desafiante.
Viajes en el tiempo y héroes olvidados
La trama de esta secuela nos sitúa en un futuro post-apocalíptico marcado por el Resurgimiento, un evento catastrófico ocurrido un siglo atrás. En aquel entonces, cinco héroes sacrificaron todo para sellar una fuerza misteriosa. En el presente, esos sellos se están debilitando y una entidad llamada Luna Rapacis flota sobre la ciudad, transformando a los Revenants en monstruos conocidos como Horrores. Ustedes toman el control de un protagonista que debe viajar al pasado para alterar el destino de esos cinco héroes originales.
Lo que más me gustó es que la narrativa no es críptica. No necesitan pasar horas viendo videos en YouTube para entender el lore. Acompañados por Lou, su compañera de viaje, explorarán un mundo abierto buscando los capullos de los héroes. Estas secciones culminan en combates contra jefes que no solo son pruebas de habilidad, sino también cierres emocionales a sus historias personales. Es refrescante ver un juego que se atreve a ser directo con sus sentimientos sin perder la mística.

Personajes que brillan con luz propia
El elenco es, sin duda, uno de los puntos más fuertes. Lou evoluciona de ser una simple herramienta para viajar en el tiempo a una joven que cuestiona si alterar el pasado es lo correcto, enfrentándose a figuras de autoridad como Lavinia Voda. Pero mi favorito absoluto es Zenon Gryfgote. Aunque al principio parece el típico científico loco e inmoral, pronto descubren que es simplemente un hombre profundamente enamorado de su difunta esposa. Su diseño, con una capa llena de luces que reaccionan a sus emociones, es de lo más geek y original que he visto en mucho tiempo.
Mecánicas de combate: La agresividad es la clave
Si vienen de jugar títulos extremadamente difíciles, notarán que Code Vein II es considerablemente más accesible. Esto se debe principalmente al sistema de compañeros NPC. Pueden llevar a un aliado en todo momento sin costo alguno. Estos personajes son invulnerables al daño, pueden distraer a los jefes e incluso dar el golpe de gracia. Es, por así decirlo, un Soulslike con rueditas de entrenamiento, pero eso no significa que sea un paseo por el jardín.
- Weapon Formae: Ataques especiales que consumen Ichor (el equivalente al MP).
- Drain Attacks: Movimientos necesarios para recuperar energía, usando garras gigantes o alas de murciélago.
- Blood Codes: Clases intercambiables que definen sus estadísticas pero permiten usar cualquier arma.
- Boosters: Habilidades pasivas que se desbloquean tras dominar una clase específica.
El sistema Weapon Formae obliga a entrar en un ritmo de combate muy agresivo. Tienen que estar pegados al enemigo para ejecutar los ataques de drenaje y así poder seguir usando sus habilidades especiales. Es una danza frenética que se siente más cercana a un juego de Ys que a un simulador de caminar lento como los primeros Dark Souls. Eso sí, prepárense para pelear con la cámara en espacios cerrados; es el enemigo más difícil de derrotar en las batallas más grandes.
Libertad en el mundo abierto
La transición al mundo abierto le sienta de maravilla. Al estilo de Elden Ring, si un jefe les está dando demasiados problemas, pueden simplemente tomar su motocicleta, explorar otra región y regresar cuando sean más fuertes. En mi experiencia, esto evitó que me sintiera frustrado. Por ejemplo, pude saltarme accidentalmente el primer arco narrativo para completar uno más avanzado, lo que me dio una ventaja táctica más adelante. Sin embargo, no todo es perfecto: las misiones secundarias y las mazmorras pueden volverse repetitivas, y la variedad de enemigos comunes palidece frente al diseño espectacular de los jefes finales.

En términos técnicos, jugar en una consola moderna como la PS5 Pro ofrece un rendimiento sólido, aunque hay problemas de carga de texturas (pop-in) al viajar a gran velocidad por el mapa. Los momentos en los que se acumulan muchos enemigos en pantalla pueden hacer que los cuadros por segundo sufran un poco, pero nada que rompa la experiencia de juego. Bandai Namco ha logrado crear un híbrido que respeta a ambos géneros, entregando una aventura que se siente como un abrazo cálido para los fans del anime y un desafío justo para los buscadores de adrenalina.
Queda por ver cómo evolucionará esta comunidad y si los desarrolladores añadirán más contenido para expandir las fronteras de este universo conectado. La base está ahí y es más sólida que nunca, dejando la puerta abierta para que más jugadores pierdan el miedo a los retos extremos mientras disfrutan de una historia humana y bien contada.




