Gastar tres horas con Resident Evil Requiem nos ha dejado una sensación muy clara: Capcom no está jugando a la segura, pero sí conoce perfectamente su historia. El título se siente como un álbum de grandes éxitos diseñado para el 30 aniversario de la franquicia. Además, mezcla las distintas sensibilidades que han definido a la saga desde la Mansión Spencer hasta las tierras rurales de Europa. Lo que ustedes encontrarán aquí es una dualidad fascinante que intenta reconciliar a los fanáticos del horror purista con aquellos que disfrutan de ver a Leon S. Kennedy repartir patadas giratorias en medio del caos.
La demostración nos situó en el hospital Rhodes Hill Chronic Care Center, una locación que, a pesar de los tropos clásicos, logra sentirse fresca gracias a la tecnología del RE Engine. Aquí, el juego nos obliga a alternar entre dos perspectivas drásticamente diferentes. Por un lado, tenemos el regreso triunfal de Leon, quien ya muestra el peso de los años pero mantiene esa agilidad de héroe de acción que tanto nos gusta. Por el otro, conocemos a Grace, una protagonista que redefine el concepto de vulnerabilidad y que nos devuelve a las raíces más tensas del survival horror.

Leon S. Kennedy: El tanque de acción que necesitábamos
Jugar con Leon en esta nueva entrega es un recordatorio de por qué es el rostro de la acción en Resident Evil. Sus segmentos se juegan en una tercera persona fluida que toma lo mejor del remake de la cuarta entrega, pero con un toque de la movilidad de la sexta. Aunque Leon ya es un veterano, se siente como un tanque imparable. Durante mi tiempo con el control, me enfrenté a un brote viral repentino dentro del hospital. Allí, el personal se transformó en criaturas sedientas de sangre en cuestión de segundos.
Uno de los momentos más tensos involucró a un enemigo que empuñaba una motosierra. A diferencia de entregas anteriores donde solo podías correr, aquí el sistema de parry ha evolucionado. Pude bloquear el ataque usando un hacha de emergencia que encontré en la pared. Pero lo más increíble fue la interactividad: tras derribar al zombi, otro miembro de la horda recogió la motosierra del suelo para seguir persiguiéndome. Eventualmente, el video de jugabilidad mostró que ustedes mismos pueden recoger estas armas pesadas del entorno para limpiar pasillos enteros. Es brutal, es ruidoso y es increíblemente satisfactorio.

Grace y el regreso al horror de supervivencia
La transición de Leon a Grace es un golpe de realidad necesario. Mientras que con Leon sentía que tenía el control total de la situación, con Grace cada pasillo se convierte en una amenaza de muerte. Ella no es una agente entrenada; es una civil atrapada en una pesadilla. Leon le entrega una pistola al inicio de su sección, pero rápidamente te das cuenta de que en sus manos, esa arma parece más un matamoscas que una herramienta de destrucción masiva. La puntería es errática, el retroceso es fuerte y, sobre todo, las balas son un recurso casi inexistente.
El estilo de juego de Grace se basa en el sigilo y la resolución de acertijos ambientales. Pasé gran parte de sus dos horas de juego retrocediendo por las mismas áreas del hospital, memorizando dónde estaban los enemigos y tratando de evitarlos a toda costa. Hubo momentos donde tuve que disparar a la cabeza de un zombi solo para aturdirlo lo suficiente como para empujarlo y salir corriendo por una puerta lateral. No se trata de limpiar la habitación, sino de sobrevivir un minuto más. Es una experiencia claustrofóbica que seguramente pondrá a prueba los nervios de los jugadores más veteranos.
Un mundo interconectado y lleno de secretos
Lo que realmente eleva a Resident Evil Requiem es cómo Capcom utiliza el escenario del hospital de forma inteligente para ambos personajes. Mientras jugaba como Grace, encontré varios gabinetes que estaban «deformados» o trabados por la corrosión, impidiéndome ver qué había dentro. Pensé que eran solo elementos decorativos, pero al regresar a esa misma zona controlando a Leon, pude abrirlos fácilmente usando mi hacha de combate. Esto crea una narrativa ambiental donde las acciones de uno afectan las posibilidades del otro. O al menos nos dan una perspectiva diferente de la misma tragedia.
Los remates o takedowns de Leon son otro punto a destacar. Si logras aturdir a un enemigo con un disparo bien colocado, puedes ejecutar movimientos físicos que a menudo terminan con una decapitación visceral o un contraataque elegante. En cambio, Grace apenas puede forcejear si un enemigo la atrapa, obligándote a usar ítems de defensa consumibles si no quieres ver la pantalla de Game Over en tu celular o computadora. Esta disparidad de poder no se siente injusta. Más bien, le da al juego una cadencia única: horas de tensión absoluta puntuadas por estallidos de violencia catártica.
La incertidumbre ante el lanzamiento final
Queda la duda de si Capcom logrará mantener este equilibrio durante las doce o quince horas que suele durar una campaña estándar de la saga. Existe el riesgo de que el cambio constante de ritmo termine sintiéndose como dos juegos diferentes pegados a la fuerza, pero por ahora, la ejecución es impecable. El hospital Rhodes Hill es un laberinto lleno de detalles que premia la observación y el manejo de recursos. Resident Evil Requiem tiene una fecha de salida programada para el 27 de febrero. Así, la expectativa es que logre unir a todas las generaciones de sobrevivientes bajo una misma bandera de terror. Solo el tiempo dirá si la historia de Leon y Grace logra cerrar este ciclo de 30 años con la gloria que la franquicia merece.
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