Hay videojuegos que se ganan un lugar en la historia por sus mecánicas innovadoras, sus narrativas inolvidables o sus mundos expansivos. Y luego está Dragon Quest 7. Lanzado originalmente para la primera PlayStation en el año 2000, este JRPG de Square Enix es universalmente conocido por una característica muy particular: su duración. Es un juego largo. Absurdamente largo. De esos que ponen a prueba la paciencia del jugador más dedicado.
Con un promedio que supera las 60 horas solo para la historia principal según portales como HowLongToBeat, muchos jugadores, incluyéndome, decidimos dejarlo pasar en su momento. La idea de embarcarse en una odisea tan demandante en tiempo, existiendo tantas otras joyas del género, era simplemente abrumadora. Ni siquiera su aclamado remake para Nintendo 3DS logró convencerme de dar el salto. Sabía que detrás de esa barrera de tiempo había una gran aventura, pero el costo para descubrirla era demasiado alto.
Pero, ¿qué pasaría si alguien tomara ese coloso y lo reestructurara desde sus cimientos? ¿Si un equipo de fans decidiera reimaginar la experiencia, puliendo las asperezas y optimizando el ritmo sin sacrificar el alma del juego? Esa es precisamente la premisa de Dragon Quest 7 Reimagined, un proyecto que se atreve a preguntar si la séptima entrega de la saga puede ser algo más que «el Dragon Quest largo». Y la respuesta es un rotundo sí.
Un nuevo comienzo, directo a la aventura
La diferencia más notable se siente desde el primer minuto. El prólogo original de Dragon Quest 7 es famoso por su lentitud. Involucraba una serie de recados y conversaciones que se extendían por horas antes de que el jugador pudiera siquiera entrar en su primer combate. Era una prueba de resistencia que filtraba a muchos antes de que la verdadera aventura comenzara.
Reimagined elimina esa fricción de raíz. En lugar de obligarnos a ir y venir entre distintos lugares y personajes para recolectar objetos triviales, el remake condensa el inicio de forma magistral. Nuestro amigo Kiefer, por ejemplo, ya aparece con los ítems necesarios en mano, eliminando tediosas búsquedas. En menos de una hora, ya hemos recolectado los primeros fragmentos de piedra que desbloquean islas, hemos tenido nuestros primeros enfrentamientos y hemos sido transportados a un nuevo y misterioso lugar. El juego confía en que estamos aquí para la aventura y nos lanza a ella sin miramientos.
Puzzles y calabozos con un propósito claro
La filosofía de optimización se extiende a todos los aspectos del diseño. Los calabozos y los rompecabezas, que en el original podían sentirse como obstáculos artificiales para alargar el tiempo de juego, han sido rediseñados con una lógica más moderna y un respeto por el tiempo del jugador.
Ejemplos de una modernización inteligente
Un caso emblemático es el puzzle del Santuario Mancillado (Sullied Sanctum). Lo que antes era un confuso laberinto de estatuas y oscuridad, ahora se presenta como un ingenioso acertijo basado en la refracción de la luz, mucho más intuitivo y satisfactorio de resolver. De manera similar, el desafío para liberar a la suma sacerdotisa de la Abadía Alltrades ha sido transformado.
- Antes: Un tedioso ejercicio de empujar bloques desde un piso superior, con una perspectiva que dificultaba saber dónde caerían.
- Ahora: Un puzzle de espejos y rayos de luz contenido en un solo nivel, donde el objetivo es claro y la solución depende del ingenio, no de la paciencia.
Estos cambios no hacen el juego más fácil, sino más justo y entretenido. El desafío se traslada del aguante a la lógica, permitiendo que el ritmo de la aventura nunca se detenga por completo.
Una aventura más ágil y con mayor libertad
Otro de los grandes aciertos de Reimagined es su enfoque «sin sentimentalismos» a la hora de recortar contenido. El equipo de desarrollo no ha temido eliminar o convertir en opcionales misiones que, si bien podían tener su encanto, rompían el flujo de la narrativa principal. La contienda por el alma de Nava en la arena, por ejemplo, se ha reducido de seis a cuatro combates, haciendo el segmento mucho más dinámico.
Quizás el mejor ejemplo es la historia de Regenstein, la isla donde casi todos sus habitantes han sido convertidos en piedra. En el original, esta era una misión obligatoria. En Reimagined, es completamente opcional. Esta decisión cambia por completo la percepción de la misión. Al no ser una imposición, la trágica historia con su resolución agridulce se convierte en un extra que el jugador elige experimentar, un pequeño desvío que se disfruta por voluntad propia en lugar de sentirse como una tarea más en una lista interminable.
Gracias a este nuevo ritmo, los giros argumentales y los emocionantes jefes llegan con mayor frecuencia. Apenas terminas una aventura, ya estás embarcado en la siguiente. Esta constante sensación de progreso es adictiva y fomenta la exploración. Saber que no estarás atrapado durante horas en un mismo lugar te da la libertad de disfrutar de las pequeñas cosas: las conversaciones con los aldeanos, los secretos escondidos en los pozos y la satisfacción de ver cómo tus acciones en el pasado transforman el futuro.
¿Un sacrilegio o una mejora necesaria?
Dragon Quest 7 Reimagined demuestra un profundo amor y respeto por el material original, precisamente porque se atreve a modificarlo. El proyecto entiende que preservar un clásico no significa mantener intactos sus defectos. Al contrario, se trata de identificar su núcleo brillante y pulirlo para que las nuevas generaciones puedan apreciarlo sin las barreras que el paso del tiempo ha impuesto.
Este remake no es solo una versión más corta de un juego largo; es una versión mejorada, más enfocada y, en última instancia, más divertida. Ha logrado que, después de 25 años, finalmente me sienta emocionado por descubrir los secretos de las islas olvidadas. ¿No es ese el mayor tributo que se le puede rendir a un clásico? ¿Qué opinan ustedes de este tipo de modernizaciones en los JRPG clásicos?
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